Cómo cuidar la piel en la tercera edad

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cuidar-piel-a-los-60_0La piel requiere de una serie de cuidados en cualquier etapa de su vida. Así que no renuncies a cuidar tu dermis en la tercera edad y proporciona la hidratación y los mimos que debes al órgano más grande del cuerpo. Lo agradecerás y tu piel te lo agradecerá.

Pues bien, debes tener en cuenta que con el transcurso de los años nuestro sistema inmunológico se hace más débil y la propia piel va perdiendo su resistencia de forma progresiva. Todo ello hace que estemos más expuestos a sufrir afecciones dérmicas.

Según los profesionales, a partir de los 60 años nuestra piel adelgaza una media de un 15%. Además la epidermis va perdiendo elasticidad y flexibilidad a la vez que produce más grasa. Todo esto está acompañado de una pérdida de la capacidad sensorial, algo que se verá acuciado si tenemos algún tipo de enfermedad crónica.

Así pues se ha demostrado que los mayores problemas que puede sufrir la dermis a esta edad son provocados por una exposición prolongada a los rayos del sol. Así que protegerse adecuadamente con una buena crema solar así como llevar gorra, gafas, sombrilla y los filtros adecuados harán que podáis evitar determinadas afecciones en vuestra piel.

Otro de los problemas en la piel más comunes a estas edades están relacionados con problemas como la micosis y los callos en los pies. Por ello tendréis que ir a vuestro podólogo y dermatólogo con asiduidad, para que os puedan dar un tratamiento adecuado y evitar así que el problema se agrave.

No obstante, lo cierto es que podréis empezar a mimar vuestra piel en esta etapa con la ayuda de jabones suaves y neutros. También tendréis que emplear cremas humectantes que sean capaces de hidrataros lo suficiente y evitar calzado y ropa incómoda y ajustada.

Tampoco habrá que dejar de lado la exfoliación. Hay que tener en cuenta que este proceso es fundamental para renovar la piel y acabar con las células muertas que se puedan haber acumulado sobre la dermis. Para ello podrás utilizar un buen exfoliante y aplicártelo masajeando suavemente sobre tu rostro durante unos cinco minutos. Luego tendrás que acláralo con abundante agua tibia. Si tienes una piel normal será suficiente con realizar este proceso una vez a la semana. Si tienes la piel sensible y seca, hazlo una vez cada dos semanas. Así evitarás resecarla de más y castigarla, por lo que acabarías generando el efecto contrario al buscado sobre tu piel.

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